31 May La historia del niño venezolano que dio voz a El Burrito Sabanero sin cobrar un bolívar
Pocas canciones representan la Navidad latinoamericana como El Burrito Sabanero, un villancico compuesto por Hugo Blanco en los años 70. Lo que comenzó como una pieza inspirada en la tradición venezolana terminó convirtiéndose en un fenómeno global, pero detrás de su éxito hay una historia poco conocida.

La canción tuvo una primera versión interpretada por Simón Díaz, aunque su difusión fue limitada. Todo cambió cuando se decidió darle una nueva vida con voces infantiles del Coro Infantil Venezuela, bajo la dirección musical de Raúl Cabrera.

Fue en ese contexto donde apareció Ricardo Cuenci, un niño de apenas 8 años que terminaría marcando la historia del villancico. Según relatan distintas versiones, su talento llamó la atención de forma espontánea mientras cantaba la canción, lo que llevó a que fuera elegido como solista de la grabación.

Su interpretación —ingenua, fresca y profundamente auténtica— fue clave para que la versión grabada en 1975 con La Rondallita se convirtiera en la más popular de todas. Desde entonces, el tema trascendió generaciones, fronteras y culturas, consolidándose como uno de los villancicos más importantes del mundo hispano.

Sin embargo, detrás de ese éxito hay un dato tan impactante como injusto: Ricardo Cuenci nunca recibió compensación económica por su participación. Ni él ni sus compañeros cobraron por una canción que sigue sonando cada Navidad en todo el mundo.

Años después, el propio Cuenci reflexionó sobre aquella experiencia con una mezcla de nostalgia e inocencia: de niño, no entendía el alcance de lo que estaba haciendo. Solo cantaba porque le gustaba.
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